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sábado, 27 de julio de 2013

Estreno mis zapas nuevas!!! (Reebok One Cushion)

 

¡¡¡Buenas!!!

 
 
 
 


Las Reebok One Cushion ya tienen sus primeros kilómetros encima…y algo de polvo. Llegué a la cita a las 6.30h. Todos/as me estaban esperando, ya que les había contado que estrenaba zapatillas nuevas, gracias a los proyectos de marketing participativo de la comunidad trnd. No podía pasar desapercibido, con esos colores tan llamativos y el diseño tan agresivo. Les conté la razón de los colores de la suela. A parte del tema estético, les expliqué la tecnología que encierran. La suela está construida de una pieza, con tres clases de EVA , una para cada zona de la pisada (apoyo, transición e impulsión). Las diferentes densidades están pensadas para mejorar la comodidad y la experiencia de correr. Todo esto recibe el nombre de  FoamFusion.

 

Después de la foto de grupo, empezamos a correr por una zona urbana, entre aceras y parques infantiles, dirección el Puente del Diablo. Siento la zapatilla muy ligera, con gran amortiguación de los impactos. La estabilidad del pie no se ve comprometida, a pesar de que no lleva cosidos ni costuras, la tecnología Smooth Fuse  se porta de maravilla y el tobillo no sufre el más mínimo conato de torcedura.
 

Llegamos a una zona de tierra, bastante compactada y ancha. El cambio de superficie no supone ningún trauma, siguen respondiendo bastante bien y las sensaciones siguen siendo bastante buenas, pero las cosas cambiarían…

 
Pasado el puente, la pista se vuelve más irregular. Hay algunas pequeñas zanjas, producto de las lluvias, y unas piedras redondeadas, sin aristas, pero que obligan a estar atento a la pisada. Aquí es donde noto que la amortiguación de la parte anterior (en la base de los metatarsianos) se hace insuficiente a la hora de asumir las imperfecciones del camino. En la fase de impulsión, noto todas y cada una de las piedras que me voy encontrando, así que extremo las precauciones y dirijo mis pies hacia las zonas menos comprometidas. Creo que, su polivalencia, lastra su uso en montaña. Pero para eso tenemos a su “hermana mayor” otro modelo pensado para el Trail running.

 

Llegamos a la mitad del recorrido (km 6 aprox.) y empiezo a notar calor en los pies. No los noto sudados, pero sí bastante calientes y eso que son las 7h. de la mañana. Creo que esto puede ocurrir por la ausencia de costuras, y me explico. Si comparamos las Reebok One Cushion con mis Saucony Jazz 15, la tela de esta última es menos densa. La rejilla que tiene permite ver a través de ella hasta el color de los calcetines. En las Reebok pasa al contrario, las paredes son más gruesas, debido a que tienen que ser más rígidas y suplir la ausencia de cosidos de refuerzo, que se pueden combinar con mallas menos tupidas. Esta es mi teoría, pero igual alguno de vosotros me puede dar otra razón. Ah!!! Los calcetines utilizados en una y otra son los mismos, para evitar sesgos en la comparativa antes mencionada.

 

Tras recorrer por la orilla del río Llobregat, en sentido Montserrat, salimos a la antigua carretera N-II. Allí de nuevo recobro las sensaciones del principio de la marcha. La comodidad crece enteros cuanto más dura es la superficie (al menos para mí).  Empiezo a pensar que el terreno duro es donde esta zapatilla me puede dar más alegrías. Ya solo nos faltaría bajar por el Carrer del Mur, cruzar el río Anoia y volver a casa.

 

Primera salida con las zapas nuevas y la cosa promete. Seguiremos metiéndole kilómetros!!!

jueves, 25 de julio de 2013

Por fin soy TRNDIAN@



Hola a todos/as.

 

No os asustéis.  No me he metido en  una secta, ni profeso una religión ancestral, ni es una nueva tendencia alimentaria. Es mucho mejor que eso, es pertenecer a una comunidad donde se desarrollan proyectos de marketing colaborativo. Es decir, las marcas se ponen en contacto con la comunidad trnd para probar sus productos antes que salgan al mercado o bien en el momento de su lanzamiento.  Podéis saber más acerca de ellos en su página web www.trnd.es

 


En mi caso, fui seleccionado de entre más de 15.000 trndian@s para probar las nuevas zapatillas de la marca Reebok. Se trata del modelo One Cushion, unas zapatillas para deportistas que no solo se centran en el running.  Una de sus características son la polivalencia,  prometen una ligereza y una comodidad fuera de serie. Y en esas estamos, tenemos la misión ( junto con otros 99 trndian@s) y la suerte de hacer un test a estas zapatillas, que salieron al mercado a principios del mes de julio. Agradecer desde aquí la confianza de la marca Reebok  y a los chicos de www.trnd.es  por ser uno de los elegidos.

 

El proyecto arrancó a principios de julio, pero las zapatillas me llegaron ayer (miércoles 24/07/2013). Eso supone que los compañeros de test ya me llevan unos cuantos kilómetros de ventaja. Por eso me he puesto manos a la obra y he salido a correr con mi “grupeta” habitual. Un selecto grupo de runners que pertenecen al “Club de las 6.30h.” hora en la que solemos quedar para correr, frente al Centro Cultural de Martorell. Estás invitado a venir cuando quieras, son muy buena gente y andan muy rápido…

 
 


















Pero antes toca hacer un resumen del “unboxing” del producto. La caja tiene el mismo color y el mismo tacto que el de todas las zapas de running. Pero un relieve en la tapa nos hace detener la mirada y observar el logo de la marca.
 
 
Una vez abierta, encuentro una carta de bienvenida al proyecto y un manual con info de la tecnología que esconden. El tacto de las zapatillas es agradable, me sorprenden por no tener costuras exteriores ni en el interior. El logo de la marca parece “pintado” encima del lateral. Se hace algo extraño, pero despierta curiosidad. Los colores…ME ENCANTAN!!!!  El amarillo es mi color favorito (ya sé, soy un hortera, no tengo remedio) y estas preciosidades no pasarán desapercibidas en las salidas con mi grupo.





 

 

 
 
 
 
 
Cuando las calzo por primera vez me dan la sensación de amplias, no me aprietan y me gusta la sensación de ligereza que noto en los pies. Creo que me van algo grandes, porque en la zona del talón no llegan a ajustar del todo, aunque el pie queda bien sujeto. Siempre es un momento especial cuando vas a  estrenar unas “bambas” de correr. Están tan limpitas que da lástima ensuciarlas, con esa zona del empeine tan clara… Y la suela tiene muy buena pinta, flexibles y blandas, para evitar sufrir en los impactos. ¿Serán tan resbaladizas como han comentado algunos compañeros? Pronto lo sabremos…

 

sábado, 20 de julio de 2013

NAVABIKE V ANIVERSARIO





Para explicaros el segundo “objetivo” de la temporada, tengo que hacer un poco de historia…

Hace más de 10 años que veraneo  en un pueblo castellano, muy cerca de Segovia capital. Nava de la Asunción se llama, tierra de pinares, cangrejos, sol y…el pueblo de mis suegros. Todo empezó cuando retomé el ciclismo de montaña, compré una bicicleta nueva y la vieja la llevamos a Nava. Como no conocía nada de aquel territorio, me descargué unos Tracks por Internet para poder hacer salidas y pedalear en verano.  Es cuando conocí al Club Deportivo Navabike, pues eran ellos los que colgaban las rutas para GPS. Navegando por su web vi que en agosto celebraban un evento de btt, Navaviva le llaman, durante la semana cultural veraniega…







Y allí me planté yo, con mi bici de más de 13 años y su culote a juego. Cuando observé la pinta que tenían los organizadores  me quedé alucinado; equipación oficial, no les faltaba ni un detalle, pañuelo, guantes, maillot…todo a juego. Y sus monturas, vaya bicharracas!!! Bicis pata negra que solo había visto en las revistas. Pensé, Luichi ni se te ocurra salir con esta gente si no quieres morir en el intento, vaya planta de pros que tienen y tú no les duras ni un asalto. Así que tomé el refrigerio al que me invitaron y pasé el resto del verano en solitario, siguiendo rutas y conociendo los pinares…y sus bancos de arena. Era el verano de 2010.

 
 
 
Parecía que aquello de la bici de montaña calaba hondo en mi persona, no era una afición pasajera y empecé a entrenar durante el año con miembros del Club de mi pueblo, MartorellBike, en especial con el que considero mi mentor y maestro, un tal Juanjo Castells. Él me ha enseñado lo poco que sé de andar en bici de montaña y los muchos caminos y senderos que hay cerca de mi casa. Empecé a acudir a pedaladas y marchas populares de btt y conseguía volver con buenas sensaciones. Y decidí renovar el material pasados 2 años, esta vez  para huir de los frenos V-Brake  y  “enamorarme” de mi actual Alma (Orbea).
 
 

 
 
 
Total, que me envalentoné, y decidí que era hora de dar el paso, de conocer a los bikers que me invitaron a aquel refresco 2 años atrás en un día caluroso de verano.  No podía permitir perder mi “excelente” estado de forma en agosto por no poder practicar btt. Me lié la manta a la cabeza y tras un par de e-mails y contacto vía Facebook (cómo no!!!) ya tenía lugar y persona de contacto: Bar Punto de Encuentro, preguntar por Emilio Marugán. Ese verano fue el mejor verano que he pasado en Nava en más de 10 años, conocí la sierra de Valsaín (que hace de frontera natural entre Madrid y Segovia) me hinché a rodar entre pinares y encontré a unos maravillosos locos por el deporte. Fue entonces cuando me hablaron de la marcha “Navabike” la pedalada anual que organizaba el Club navero.  En ese momento tuve claro que no me podía perder esa cita…
 




 
 


 
 
Mayo 2013. Luichi carga el coche con las bicis, las niñas, la mujer y pone rumbo a la tierra de pinares. Al llegar al pueblo me siento de nuevo en casa, voy al encuentro de las nuevas amistades y el recuerdo del verano todavía flota en el ambiente. Me pongo a disposición de la Organización del evento para ayudar en lo que haga falta, y me comentan que harán una salida de reconocimiento por un tramo del recorrido. Acudo a la cita y por fin  puedo saludar al presi Emilio, al gran Borchi y a Jose “the Boss”, que gasta una preciosa Orbea Alma Absalon World Champion Edition.  Salida tranquila pero con algún percance premonitorio, pues Jose rompe la cadena y Emilio tiene que arremangarse para hacer de mecánico.


Yo estaba empeñado en que esta marcha tenía que ser diferente, quería ayudar en lo que pudiera. Tras insistir un poquito, me dejaron asistir al cuartel general del Club dos días antes de la marcha, donde iban a  prepararse las bolsas de los corredores, ultimar recorridos alternativos (en caso de meteorología adversa) coordinar la seguridad de los participantes (protección civil y ambulancias) y la logística de los avituallamientos. Me quedé sorprendido, la sede social (Planta superior del Bar Punto de Encuentro) se quedó pequeña para acoger a toda la gente dispuesta a “currar” por y para la prueba. Allí el que “cortaba el bacalao” era un tal David. Tenía muy claro como coordinar el trabajo de tanta gente y, PC Portátil en mano, puso orden en aquella sala, todos a trabajar en cadena y en silencio…bueno, algunos hacían más caso, otros no tanto ¡¡¡ ja ja ja!!! Cuando me quedé alucinado fue cuando David me llamó por mi nombre, si no había visto a aquel tipo en mi vida!!! Qué grande es este tío, sabe más que los ratones coloraos.
  
Mañana del día “D” me presento en el lugar de la salida. Ayudo a montar los arcos hinchables, las mesas, las cajas con las bolsas de los corredores y empieza a llegar gente. Que ambientazo, el sol empezaba a salir y aquello se llenó de ciclistas por todos lados. Muchos de ellos se conocían de ediciones anteriores, otros son de pueblos vecinos, se empiezan a hacer colas en las mesas para retirar los dorsales, la cosa marcha. Momento en que vuelvo a casa, me visto de corto y cojo mi bici. Al llegar al punto de salida, me dispongo a salir en la parte de atrás, para no perder la costumbre en las salidas  (podéis repasar mis anteriores crónicas en este blog, no aprendo ni a palos). Una voz familiar grita mi nombre y un tío corpulento, bien plantado y con pinta de atleta me dice “tú a mi vera” Era Borchi que me llama para que le acompañe en primera fila, bajo el arco hinchable. Vaya momentazo, estoy rodeado por completo por miembros del Club Navabike y hasta me sacan una foto con el alcalde!!!!  Tras la entrega del maillot conmemorativo al consistorio y unas palabras de David se da la salida a la prueba.

 

 

 

Tenía claro que esta pedalada estaba siendo especial por muchos motivos, así que busqué vivirla desde dentro.  A la salida del pueblo, por la carretera de Navas de Oro  (a la altura del “Studio 54 navero” (discoteca antes conocida como “Osiris”) decido apartarme de la cabeza del pelotón y esperarme con Borchi, que era al encargado de cerrar la marcha. Una tarea poco valorada pero muy necesaria para velar por la seguridad de los participantes y asegurarse que no queda nadie perdido en medio del monte. Al poco de comenzar primer “hombre al agua” o mejor dicho “hombre al sembrao” Paramos para interesarnos si necesitaba alguna cosa, pero no hizo falta intervenir, los bikers somos gente muy fuerte…

 

Seguimos por la pista entre arena y pinos, hasta llegar a un giro a la izquierda. Allí, el paisano que llevaba a mi lado se vuelve loco de alegría (y no es para menos). Su hijo Pablo le ha preparado una sorpresa,  está  controlando la marcha e indicando con un pirulo luminoso el giro a todos los participantes. Orgullo de padre, este Pablete apunta maneras encima y fuera de la bici, de tal palo… En este punto Borchi me presentó a Isidro, otro navabiker que se iba a quedar con nosotros cerrando la marcha: Poco a poco voy conociendo a más gente del Club!!! El recorrido A (el más duro) iba por la parte baja del río, nosotros nos quedamos esperando el paso de los participantes arriba y pudimos ver las dos caras de la moneda. Los primeros bikers que empujaban y llevaban una marcha de más puesta y otros que la llevaban de menos. Vaya caritas, y eso que a la marcha le quedaba un buen kilometraje, solo había hecho que empezar.  En ese momento también recibimos un jarro de agua fría pues, Jose “el Boss” (mi compañero en la salida de reconocimiento días antes) se había caído y parecía que la muñeca andaba tocada. Al final fisura ósea y un vendaje de yeso. Definitivamente esa semana estaba gafada para él. Espero que te mejores muy pronto y puedas volver a preparar El Soplao…y conquistarlo.

Una vez en Navas de Oro subimos la cuesta de Escarpias y nos dirigimos hacia Costanzana a muy buen ritmo. Llegamos a otro punto donde el recorrido A bajaba por un camino a la derecha y el resto seguían recto (menos duro). Aquí Borchi me demostró la experiencia que tiene en esto de organizar marchas btt, el cuidado y atención por el detalle. En teoría ya habían pasado todos los ciclistas del grupo A, pero él no quería quedarse con la duda…y menos mal. Su “olfato” nos llevó hasta un biker rezagado que se había quedado tirado por un pinchazo. Le ayudamos y pudimos retomar la marcha hasta el primer avituallamiento, en el monte Carbonero.
 


Ahora llegaríamos a un lugar que me dejó maravillado por su paisaje, en esta época del año muy verde, y que intentaré visitar este verano. Se trata de la subida a Fuentes, parecía la casa de los teletubbies, como si una alfombra recubriese el suelo y pedaleáramos sobre moqueta. Allí tuvimos que parar, para dejar pasar al grupo A de la marcha, que venían como un tiro. Luego pasamos por un puente de madera “artesano”. Según me contaron fue construido por un señor de la zona. Le faltaba un poco de mantenimiento y alguna tabla, pero pudimos pasar sin percances. Y la subida siguiente fue muy divertida, rodamos por encima de unas losas de piedra que llevaban a una cantera de pizarra, el sol apretaba de lo lindo por allí.

 

Había que recuperar tiempo para enganchar a los ciclistas del grupo B, así que después de una charla “técnica” de Borchi y los conductores del camión escoba, empezamos a tirar rápido camino de Domingo García y la ermita de San Isidro.  Empezamos a subir las piedras y vemos que las últimas unidades del grupo van bastante justitos y les cuesta subir. Pensé “bien, ya hemos alcanzado al gran pelotón” pero un par de percances nos haría retrasarnos de nuevo. De repente veo como Borchi rompe la cadena de su bici. Normal, con ese poderío y esa potencia que guardan sus piernas necesitaría una cadena de Adamantium ( algunos estaréis flipando, no conocéis este metal. Es el material con el que están hechas las garras de Lobezno. ¿Qué quien es Lobezno? Otro día os hablo de los X-Men, ok?). Nada que no pueda arreglar un trincha-cadenas y un cierre rápido. Seguimos subiendo…

 

Cuando empezamos a bajar, dirección a Bernardos, vemos a 2 bikers en apuros. Uno de ellos había pinchado la cámara. Además no podía prestarle la que llevaba yo de repuesto, ya que su llanta tenía el agujero fino de válvula presta. Intentamos poner 2 parches, pero el trabajo fue inútil. La cámara llevaba dentro un líquido anti pinchazos y tenía como unos bultos que impedían la buena adherencia del parche. Al final vino Felipe y otro compañero en un Quad y llamaron a la Pick-Up para echar la bici arriba. Perdimos mucho tiempo entre estos dos percances, así que acortamos un poco la ruta y fuimos directos al segundo avituallamiento. Allí las chicas estaban esperándonos para reponer fuerzas. Un plátano, recarga de agua en la mochila y salimos zumbando camino del paso de la Balisa. El compadre que venía conmigo se creció después de ver a su mujer, que le había guardado un Aquarius. Pero aquello no era Aquarius, aquello debía ser la pócima mágica de Asterix y los irreductibles galos. ¡¡¡Como daba pedales!!! Yo volvía a sufrir por la cadena, ya no me quedaban más eslabones rápidos…


 
Una vez en la Balisa veo que está Adolfo (el hermano del presi) preparado para sacarnos unos retratos con su cámara. Como había un palmo de agua, en vez de bordear el charco, lo pasé por el medio. Ya que te van a hacer una foto, al menos que salga chula, no???  Doy fe que la secuencia de instantáneas es espectacular. Gracias Tobe!!!  Llegamos al camino del Ave y empezamos a ver las últimas unidades de la marcha. Allí fue el primer y único momento de relajación de todo el recorrido, donde fuimos a remolque de las circunstancias. Al llegar al prado de Navaverde estaban todos parados para reagruparnos, y así fue como entramos triunfales por las calles de Nava, que acogió la llegada de los ciclistas con aplausos y gritos de ánimo. Cruzamos la línea de meta los tres mosqueteros (Borchi, Isidro y yo) y allí obtuve el mejor trofeo que se puede tener, a mis tres chicas esperándome para darme un enorme beso y abrazo. Mereció la pena el esfuerzo.

 












Una vez duchado me dirijo hacia el Polideportivo, a comer con la familia y explicarnos las aventuras vividas durante la mañana. Como nos daba corte y conocíamos a pocas personas, nos pusimos a comer en las gradas, y dejamos las mesas para los demás. Cuando estábamos terminando una persona, desde lo lejos, hacía aspavientos con las manos. Era Borchi, que nos invitaba a bajar a la pista y comer con otros miembros del Club. Y el momento especial de la tarde vino cuando me entregaron el premio al ciclista que venía de más lejos.  David no paraba de hablar por el micro, de repente, todos se giraron y me miraron a mí. No me había enterado, pero me estaban llamando para recoger el obsequio…JUAS!!!  Pocas cosas se pueden criticar de la marcha, pero una sugerencia es contar con otro equipo de sonido para ediciones futuras. El que se utilizó no se escuchaba bien y producía mucho eco.
 
 
 
Y esta es mi visión personal de la marcha Navabike V aniversario. A continuación os dejo el enlace a la página web del Club (mi Club) algún video de la marcha y el track GPS grabado aquel día.

 

 Nos vemos este verano, Navabikers.

Sitio Web C.D.Navabike

Track GPS Navabike V aniversario by Luichi_CR

 
 
 

Todos los videos y muchas fotos son cortesía de Adolfo Marugán

 

miércoles, 3 de julio de 2013

Quebrantahuesos 2013




Selénika, Monegros, Trinxacadenes, Cabrilenca, Catllaràs…el año pasado estuvo lleno de buenas e intensas pedaladas. Disfrutamos de todas ellas al máximo y ahora tocaba planificar la temporada 2013. En nuestra cabeza resonaba un nombre mítico, una posibilidad, otro reto con el que soñar y esforzarse para llegar en buena forma y “disfrutar” de su recorrido. Quebrantahuesos btt 2013 nos pareció demasiado interesante y atractiva como para dejarla escapar. Segunda edición, prueba con carácter UCI PRO MARATHON y que daba, a los 20 primeros clasificados, el pasaporte para disputar el campeonato del mundo de la especialidad, palabras mayores.

 
 
 













La carrera estaba programada para últimos de abril. Contando que nuestra inscripción fue efectiva a mediados de febrero, tenía algo más de dos meses para prepararme física y mentalmente. Con un invierno tan lluvioso como el de este año se hacía difícil poder entrenar bien la base. Por este motivo, el regalo de mi cumpleaños fue un rodillo para entrenar bajo techo. Ya hablaré más extensamente, en otra entrada, de este “engendro mecánico” pero os puedo adelantar que está más que amortizado.  BKool se llama el aparatito, 100% recomendable. Hemos sido muy amigos durante el periodo invernal, a pesar de que mucha gente me había advertido de lo aburrido y tedioso de entrenar así. Todo está en la mente (o eso dicen) así que con la motivación por las nubes y algo de fuerza de voluntad pudimos completar un periodo de 8 semanas trabajando el fondo físico. La temporada que viene repetiré el programa de base, esta vez por 3 meses. Los resultados se notan, el cuerpo sufre adaptaciones al esfuerzo, pero no esperes verlas a corto plazo.

 


Las aventuras en solitario son épicas, pero en compañía son…MÁS DIVERTIDAS!!!  Así que nos volvimos a juntar los de siempre, los “tres mosqueteros del btt”  Axel, Eloi y un servidor. Teníamos reservado un Bungalow en un camping a las afueras de Sabiñánigo. El sábado 27 de abril emprendimos la marcha a medio día, parada técnica para comer algo y llegada a primera hora de la tarde a destino. Fuimos a recoger los dorsales y tuvimos la primera sorpresa del día. La Organización del evento, por causas de la meteorología, tuvo que suspender parte del recorrido. La primera ascensión estaba muy deteriorada por las nevadas acontecidas durante la semana y no podían asegurar la integridad física de los participantes. Hicieron un recorrido alternativo y  rebajaron el desnivel positivo acumulado previsto (y menos mal…).

 
 

Nos levantamos la mañana del domingo con muchas dudas en la cabeza, sobre todo de cómo salir vestidos para afrontar aquella aventura. Las noticias decían que en la cima de los puertos estaban bajo cero, el sol no acababa de hacer acto de presencia y la confusión nos comía por dentro. Después de hacer alguna prueba, Eloi y yo salimos de riguroso invierno y Axel, en plan torero, de corto, con manguitos y chaleco. Olé tus pelotas, nen!!!
 
 
 

 

En la línea de salida mucho ambiente, mucho maillot lleno de publicidad, señal que habían unos cuantos “Pros”  dispuestos a darlo todo. Si ponías la oreja, aquello era como la torre de Babel, había gente de muchos países diferentes. Sin acomplejarnos en absoluto sacamos nuestras monturas y fuimos a calentar un poco las piernas. Pudimos saludar a nuestro amigo maño, el señor Royo, piloto ilustre y parte fundamental del Craksracing Aragón (campeonato de karts de alquiler). Tenía a un compañero de trabajo inscrito y se acercó a desearnos suerte (la íbamos a necesitar). También coincidí con el gran Israel Núñez, compañero en el club MartorellBike y ganador de la Titan Desert 2009, entre otras muchas pruebas de renombre internacional. Pero él juega en otra liga, está en primera división y finalmente ganaría, por derecho propio, una de esas 20 codiciadas plazas para acceder al campeonato mundial de la especialidad. Que grande eres macho!!!
 

 























Salimos, para variar, en la cola del pelotón. Es un clásico, así nos curamos en salud y disponemos de una excusa perfecta para explicar nuestros pobres resultados en carrera (s.c). Nada más salir un pequeño repecho hace estirarse el  grupo numeroso y con ganas de dar pedales. Salimos a carretera para enlazar con una pista muy rápida, llena de charcos (algunos inmensos)  y donde vimos alguna que otra caída. Tras otro tramo de asfalto llegamos a una dura subida. Supongo que estaba pensada para hacer una primera criba seria del personal, pero arriba había un tapón de tres pares de narices. Todo el mundo parado, porque empezaba un senderito sube-baja, tipo single-track y el acceso era muy estrecho, demasiado. Creo que la organización tuvo que poner otra subida más larga antes, porque allí todo el mundo perdió más de media hora. Los Pros pasarían muy estirados, pero los “populares” vamos en rebaños y luego pasa lo que pasa. Allí me reagrupé con Eloi, hicimos casi todo el camino juntos, hasta la subida final.


 

Después del senderito nos esperaba una bajada muy técnica, llena de piedras muy grandes y afiladas, ideales para dejarte la clavícula…y algún diente en caso de caída. Ahora vuelve a tocar pista rápida hasta llegar a la segunda trampa del día. Había que cruzar un río, pero no había paso habilitado.  Tampoco había miembros de la Organización, tan solo un motorista sentado en lo alto de una roca viendo como las pasábamos putas intentando cruzar. Menos mal que los bikers somos gente solidaria. Solo así se explica cómo teníamos que dar un salto de más de metro y medio para pasar a la otra orilla y luego pasarnos las bicis por el aire. Aventura pura.

 
 
 
 
Seguimos llaneando hasta una población con cuatro casas. No recuerdo el nombre, pero sí el empedrado de sus calles, enorme!!!  Que duro fue pasar por allí, con las piernas como estacas del sofocón que nos habíamos pegado para recuperar el tiempo perdido en aquel senderito…  Tras remontar un pequeño desnivel dimos cuenta de un divertido caminito, cerrado por la vegetación, que nos llevó a uno de los avituallamientos  previstos por la Organización. Aquí los voluntarios estuvieron de 10. Ofrecían aguantarte la bici, traerte comida, informarte de los kilómetros que quedaban. Esa es la parte que más destacaría, el trabajo desinteresado de los voluntarios. Por una camiseta de recuerdo se dejan la piel y las fuerzas para que los participantes lo pasemos bien. Por eso es tan importante no participar NUNCA en una prueba sin el correspondiente dorsal. Tengamos respeto por los demás.


 

Un plátano y medio después, estábamos en marcha de nuevo. Llegamos a una población muy grande, creo que era Biescas. Allí, en medio de una plaza dura, estaba el amigo Royo con su cámara de fotos. Nos pusimos muy contentos de verle y nos hizo unas instantáneas para recordar el momento. Gracias Dani!!!! Cruzamos una riera casi seca y tras subir una rampa de madera, empezamos a tirar fuerte en llano. Poco a poco me voy despegando de Eloi con bastante facilidad, solo manteniendo el ritmo. Es ahora cuando recoges los frutos de un entreno ordenado y meticuloso durante el invierno. El trabajo en rodillo daba sus resultados y podía mantener el esfuerzo sin subir exageradamente de pulsaciones. Todo un lujazo para este cuerpo serrano. Empieza una subida zigzagueante que me rompe la cadencia y pongo pie a tierra por primera vez. Las dudas me corroen por dentro, temo quedarme sin fuerzas a estas alturas y todavía queda lo peor, la ascensión a Punta Güé. Llego al próximo avituallamiento exhausto, anímicamente tocado y espero a Eloi. Cuando llega está tan fatigado como yo, pero no duda. “He venido a hacer el recorrido largo y lo voy a acabar” esas palabras me cambiaron el chip y tengo que agradecerle el “empujoncito” que me dio.  Aquella afirmación, arrancada desde el centro del corazón, desafiando al cuerpo y a la mente, me ayudaron a afrontar la subida con energías (mentales) renovadas.
 

 

Empieza la gran ascensión. Después de una dura rampa asfaltada encontramos una pista no muy ancha, en claro ascenso y con muchas curvas, para poder salvar la pendiente. Hasta aquí voy rodeado de ciclistas, hay bastante ambientillo, pero al llegar al cruce con el recorrido corto me quedo más solo que la una. Todo el mundo tira para abajo, pero yo, como Eloi, no dudo y empiezo la subida en solitario, ya que mi rubio y alto compañero de fatigas se había vuelto a descolgar. El terreno enganchaba mucho, había numerosos charcos y barrizales que ocupaban todo el camino. Muchas revueltas y muy poca gente. Pude adelantar alguna posición, encontré a otros parados al borde del camino. Me interesé por si tenían alguna avería, pero me dijeron en tono jocoso que “lo que necesitamos son unas piernas nuevas” El sentido del humor no debemos perderlo NUNCA, sea cual sea el fregao en que nos metamos. Seguimos a ritmo, a mi ritmo de supervivencia y la poca concentración que me queda la pierdo al ver que empieza a llover “en cámara lenta” vamos, que estaba NEVANDOOOO!!!!!   Aquí sí que se dibujó una sonrisa en mi cara. El año pasado, por estas fechas, nos diluvió en la marcha Monegros , ahora nieve ¿y el año que viene, qué?

 

 

Por fin, tras una larga y dura ascensión, pude ver el impresionante paisaje que se me presentaba como premio al esfuerzo.  Aquí sí que se apreciaba el desnivel remontado y los más de 1.500 metros de aquella montaña. Unas fotos para el recuerdo, una barrita entre pecho y espalda y a afrontar la bajada, o eso creía yo… Tras bajar a gran velocidad no más de 2 Km me encuentro una pared casi vertical. Buf, a caminar toca, arrastrando la bici que parece haber engordado unos cuantos kilos desde la salida. Llego a un punto donde había un equipo de rescate, de unas 4-7 personas vestidas de naranja y con una camilla de salvamento. Aquello me olió a chamusquina y puse ojo al parche. Allí empezaba una terrible bajada con mucho desnivel. Como me precedía un grupo de ciclistas vascos, decidí esperar y ver como empezaban a descender. Lo tuve claro cuando vi al primero de ellos salir por orejas haciendo la conocida “catapulta infernal”  Pie a tierra, al menos en los primeros metros de barranco. Montamos de nuevo y aquello sí que fue “enjoy” como dicen en mi club. Bajada single-track con mucha piedra suelta, técnica  y con revueltas cerca del precipicio. Vistas alucinantes, más si pensabas que había que llegar allí donde las personas parecían puntos…

 
 
Una vez abajo,  la confianza en mí mismo había crecido enteros. Sabía que lo tenía en el saco, que la carrera la tenía en el bolsillo. Nueva parada para hacerme unas fotos con las montañas nevadas de fondo y a apretar el culo de nuevo encima de la bici. Pero esta carrera tenía más trampas que una película de chinos y llegamos a la traca final. Tuvimos que pasar un río enorme, enmoquetado con unas pedazo de piedras (cantos rodados)  que casi no podías dar pedales. Lo bueno es que tenías que pasar por allí sí o sí. La pregunta a estas alturas de pedalada era ¿hacía falta hacernos pasar otro río y llegar calados hasta los huesos? No hubo tiempo para pensárselo mucho, piernas mojadas hasta las rodillas y con un par. Pasamos por una ermita muy chula y empezamos a remontar dirección Sabiñánigo, hasta llegar a un pequeño circuito señalizado que daba paso a línea de meta.
 

 











Muy contento de poder terminar una prueba tan dura y exigente. La alegría interior contrastaba con la imagen desoladora de la zona de llegada. Habían habilitado unas gradas donde solo estaban Axel y los padres de Eloi. Ni rastro de megafonía, el camión del pódium cerrado, nada de animación, ni tan solo la tarde gris ayudaba. El único consuelo que tuvimos fue una taza de caldo caliente y una bebida energética. Escaso, preocupante y patético. He participado en marchas con un coste de inscripción mucho menor y al final del recorrido te han obsequiado con una camiseta de recordatorio, te han dado de comer un bocadillo y unas bebidas (sino un menú completo) prensa deportiva, etc. Una prueba, a priori, con tanto nombre como la Quebrantahuesos (supongo que su hermana mayor será diferente) no puede ofrecer como obsequio un bote de plástico con publicidad del principal sponsor  y un vasito de caldo caliente. Que menos que, después de acabar tan exigente recorrido, tener un recuerdo como finisher (diploma o medalla que lo acredite) y algo de comida caliente y consistente que llevarte al cuerpo. En este evento he tenido la sensación de que les hemos pagado la carrera a los ciclistas profesionales. Si la prueba está abierta a ciclistas populares la Organización también los tiene que tener en cuenta, mirar por su confort y cuidarse de su atención.  Algo decepcionado en este aspecto, espero que se pueda mejorar en años venideros. Un evento de estas características da mucha vida a una población y deja mucho dinero en turismo (alojamientos, comidas, gastos varios) como para perder participantes en futuras ediciones.
 

 

Como siempre, os dejo con el enlace a la página oficial del evento, al track grabado por mí y a un video resumen de la carrera. Hasta la próxima aventura!!!

QUEBRANTAHUESOS 2013