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lunes, 29 de julio de 2013

Cursa El Diable 2013


Este año los “Reyes Majos” me trajeron unas zapatillas para correr. Desde el primer día que calcé mis Saucony  el objetivo fue participar en esta prueba. Como espectador había asistido a varias ediciones, pero ahora quería ser protagonista. Eso de combinar 2 especialidades deportivas en una misma carrera me motivaba. Que transcurra en los parajes que acostumbro a transitar con mi btt  le daba un plus de atractivo, pero el verdadero motivo de inscribirme fue, nuevamente, poner a prueba mi cuerpo y mi mente.

 

El running es lo que peor llevaba, por eso me puse las pilas a partir del  7 de enero. Primero empecé a correr, asesorado por algunos amigos, pero en solitario. No quería ser una carga para nadie. Pasaban las semanas y ya le empezaba a coger el tranquillo a esto de correr. El siguiente paso fue salir en compañía y demostrarme a mí mismo que no estaba tan mal. He de agradecer a los compañeros con los que he entrenado muchas mañanas, después de dejar a los monstruitos en el cole. Una grupeta muy heterogénea, pero de la cual he aprendido mucho, fijándome y preguntando. Con ayuda todo es más fácil.

 

Llegó el 2 de junio, el día marcado en el calendario desde hacía mucho tiempo. Por delante me esperaban casi 7 Km de running + 26 Km de puro btt + 2,6 km de running para rematar la faena. Mi objetivo era llegar antes de que desinflaran el arco de llegada, pero el resultado fue bastante mejor de lo esperado.  Había quedado con Eloi y Axel (2 de los tres mosqueteros) en el parquing del vapor. Al encuentro acudí con el gran Santi Alarcón, compañero del Club MartorellBike, que vino a buscarme a casa. Supongo que no se fiaba de mí y pensaba que me iba a rajar, por eso no dudó en venir a mi encuentro. Hombre de poca fe…
 


Recogemos dorsales,  llevamos las bicis al parque cerrado y preparo el material para hacer la transición lo más rápido posible. El ambientillo que se respira es muy chulo. Muchas camisetas y maillots de colorines, mucha media de compresión de gemelos, algún mono de triatlón… para soltar piernas empezamos a calentar un poco al trote. Allí puedo saludar a Seve, otro figura al que los años le hacen cosquillas, a Alfonso Galeano y a Jesús. Con este último me quedo hablando y comentando la posible estrategia a seguir en carrera. La palabra clave es “dosificar” con ella en la mente me dirijo al cajón de salida. Me pongo de los últimos, vaya a ser que me pasen por encima todos estos duatletas. Poco después de las 9h. se da la salida.

 

Empieza la fiesta, salgo de menos a más e intento ponerme un límite. Voy controlando el pulsómetro hasta que me clavo en el 92% de mi F.C. Max.  Esa es la barrera que no es aconsejable traspasar, al menos tan pronto. Veo como me adelantan por derecha e izquierda. No importa, no es mi guerra (de momento) y antes de llegar al puente del Diablo me junto con Santi Alarcón. Seguimos el margen del río Llobregat en falso llano ascendente. Poco a poco me voy despegando de su compañía, pero no incremento el ritmo, lo mantengo. Me aproximo a la mitad del recorrido de running, un giro a la izquierda y empezará la subida más pronunciada. La Organización ha puesto un control allí y la persona designada es un buen amigo, Juanjo Castells. Me da ánimos y me “regala” una foto, que más se puede pedir. Entonces empiezo a ejecutar mi estrategia. Empiezo a subir el ritmo, porque sé que luego vendrá una bajada bastante larga y podré recuperarme del esfuerzo. Mi sorpresa fue cuando vi que adelantaba a corredores de dos en dos. Supongo que alguno saldría demasiado fuerte y lo estaba pagando. Arriba la pista se vuelve muy ancha y la bajada invita a alargar la zancada y buscar velocidad. Voy un poco revolucionado y decido regular. Todo y eso sigo adelantando a más corredores. Es cuando empiezo a tener dudas si estos participantes podrían acabar la prueba, si están así de “perjudicados” ahora, cuando cojan la bici…



 

Estoy a punto de hacer mi primera transición. Llego al parque cerrado y, mentalmente, no paro de repasar la secuencia correcta para coger la bici y perder el menor tiempo posible.  Empezamos bien, voy tan concentrado que  paso mi box y tengo que volver atrás, juas!!! Zapas fuera, botas OK, casco, sorbito de agua, 2 geles  y acompaño la bici corriendo hasta el arco de salida. Si en algún momento de la carrera puedo remontar posiciones es con la btt. El circuito lo conocía bastante bien y sabía que había que sufrir para poder ganar tiempo. Me tomé un gel, di la vuelta al pulsómetro (para no verlo) y Rock and Roll!!!! Cogiendo cadencia, de menos a más y notando como los músculos de las piernas se acostumbraban al cambio de gesto deportivo. Afronto el primer repecho, a la salida del parquing, que nos lleva a la carretera del cementerio. Allí oigo gritos de ánimo “¡¡¡Vamos MartorellBike!!!” Son Pere Borrell y Pedro alias “Pope” que me jaleaban. Ahora sé lo que sienten los jugadores del Barça cuando juegan en el Camp Nou. Hoy era yo el que jugaba en casa, eso me daba un plus de motivación y confianza para afrontar el reto.

 

Después de la Hípica giramos a la izquierda, pasamos bajo la autopista y empezamos a subir unos pequeños escalones. Aquí me encontré más tráfico del esperado. Me puse nervioso y solté un “venga que esto se pasa montado” y el ciclista que me precedía se giró hacia mí. Era Eloi, le había cogido en este punto. Me permití darle unos consejos, ya que era conocedor del terreno. “nen, ahora cabeza y poco a poco que la subida es muy larga” Acto seguido bajé dos piñones, empecé a dar pedales como un poseso  y adelanté unas  posiciones gracias a que seguí por la acera y el resto de competidores circulaban por la calzada. Juro que no lo hice con puterío, sino que me salió así. Al final de la marcha nos hartamos de reír con esta anécdota.  Bajada cerradita y subida para interceptar la carretera de Gelida. Aquí la gente se portó de 10. Casi todos estaban descabalgados, pero se apartaron cuando lo pedí y me animaron a tirar para arriba. Unos voluntarios de la organización estaban parando el tráfico, así que perdí muy poco tiempo allí.



Empieza la “Pujada a la Font de la Saborida” Mucho tráfico, demasiado para mis aspiraciones a recuperar tiempo. Mi cabeza me decía “haber corrido más rápido” La gente que estaba allí se merecían esa posición, se la ganaron a pulso. Hay que trabajar más el running y quejarse menos. Gracias a las palabras mágicas “dreta/Esquerra” pude hacerme un hueco entre tantos “caminantes” y pude llegar bastante arriba sin desmontar. Pero en una de las rampas más rotas y resbaladizas no pude adelantar. El entrenamiento previo me decía que, en aquel punto, solo había una trazada buena con suficiente grip. Pero no fui el único que lo pensaría, el problema es que la estaban utilizando para caminar. Nervioso, taquicárdico, sudado, puse pie a tierra y adelanté a un pequeño pelotón. Allí otra voz conocida me daba ánimos, era Jesús Pérez, el compi de calentamiento previo a la carrera, que me incitaba a subir sentado y tirar a muerte. Pasada esta situación pude coronar solo y pedaleando hasta tocar asfalto de nuevo.  En la Font había previsto un avituallamiento líquido. Vasito de agua para el cuerpo y seguimos subiendo, ahora por asfalto.

 

Dejamos la carretera para adentrarnos en una pista que bajaba a la izquierda. A partir de este punto, la carrera casi fue en solitario para mí, con algún que otro adelantamiento. Tenía que recuperar físicamente en este tramo pero sin perder demasiado tiempo. Llegamos a Can Xandri, dejamos la masía a nuestra derecha y empezamos a bajar por un tramo estrecho, con muchas raíces y con un surco bastante marcado por las lluvias. El entreno previo me daba la seguridad necesaria para bajar sin miedo. Ahora toca remontar de nuevo por una zona bastante ancha, fruto de las actuaciones forestales hechas recientemente. Antes el camino era más estrecho…y bonito. Bajamos a toda velocidad camino de Can Sunyer, donde nos esperaría otro “regalito” de la organización. Tenemos que subir, por asfalto, una tramo interminable que se hace más duro por el calor y por los Km’s que llevamos en las piernas. Pero eso se te olvida cuando vuelves a escuchar gritos de ánimo desde la cuneta. De nuevo Juanjo (este tío está en todos los sitios, como Dios!!!) está de control al principio de la subida. Me regala otra foto y me comenta que voy bastante bien…
 

 

Llegamos al depósito de agua y apuro mi último gel. Queda muy poco para volver a bajar, pero todavía tendría que subir para llegar a la Serra de les Torretes.  Antes de llegar a “quatre camins” toca girar a la derecha, última subida hasta una torre eléctrica y luego senderito y descenso hasta el  carrer del mur Aquí tenía muy claro que no me tenía que dejar adelantar por nadie, pero el problema fue que el que quería adelantar era yo. Encuentro de nuevo un poco de tráfico, pero esta bajada es tipo “single track” así que toca esperar pacientemente hasta llegar abajo.  Tocamos, de nuevo, asfalto camino a la rotonda y allí disparados hacia el Pont del diable y la pista que nos lleva de nuevo al parquing del vapor, donde haríamos nuestra última transición. Una sonrisa se empezaba a dibujar en mi cara, creía que lo tenía hecho, pero mis sentidos me engañaban.

 


Al llegar al parque cerrado, unas vocecitas gritaban “¡¡¡papá!!!”  Eran mis tres niñas que me estaban esperando desde hacía un rato. Qué bueno, por fin mi familia me acompaña a un acto deportivo, lo hubiera deseado desde mi época del karting… Algunos corredores paraban antes de entrar en la zona de transición a beber isotónico, yo no paré ni para saludar. Bici colgada, zapas puestas, casco fuera, GO!!!! Nada más cruzar el arco de salida, las sensaciones se volvieron contra mí. Las piernas se pusieron duras como estacas y solo podía dar pequeños pasos, no llegaba a alargar la zancada. En la bici hubiera podido hacer el circuito de nuevo, pero corriendo las cosas se pusieron feas. De repente, en el carril de vuelta, veo a Axel que me dice ”¿Ya estás aquí? Vas muy bien Luichi!!!” Ostia, pero si yo creía que este fenómeno estaría ya en la ducha. Saco fuerzas porque había que subir el repecho de hormigón debajo de la autopista. Allí, de nuevo, festival de Pope y compañía, dándolo todo por animar a su paisano. Que buena gente es este Pedro. Llego al giro de izquierdas para encarar Santa Margarida y veo otra cara conocida, es Mónika que estaba de control. Definitivamente, correr en casa te da ese plus de fuerza, porque empecé a correr más rápido, porque lo tenía en mis manos, porque lo estaba disfrutando. Pero, a pesar de mi cambio de ritmo, algunos participantes me adelantaron en este tramo. Hay que trabajar más el running, hay que echarle más horas.

 

Última recta antes de meta y última sorpresa. Se pone a mi lado Jesús, el compañero con el que hemos estado haciendo “la goma” toda la carrera. Ahora es él el que me coge de nuevo la estela, a pocos metros de la llegada. Cruzamos juntos la línea de meta y yo siento que me he quitado un peso de encima, he llegado a la meta muy satisfecho con el trabajo realizado. Entregamos los chips  y nos ofrecen la bolsa del corredor con algunos obsequios y una camiseta muy divertida. La organización ha estado (de nuevo)  a la altura de una prueba que se va afianzando en el calendario, año tras año. El único pero que le podemos sacar es que, en el momento de dar las bebidas, se quedaron sin vasos y tuvimos que agudizar el ingenio para poder refrescarnos el gaznate.

 

Esta es la “pequeña” crónica de lo sucedido aquel día, siempre desde mi prisma personal. A poco que pueda, el año que viene repetiré la experiencia. Incluso la buena clasificación obtenida (62 de 212 participantes) hacen que me plantee participar en otras Duathlones de montaña.  Tocará mirar el calendario. Creo que es a principio de temporada cuando se disputan más pruebas de este tipo, estaremos atentos.

 

Os dejo con la dirección web de la prueba, donde podréis obtener más info de la carrera y ver algunas fotos de todas las ediciones disputadas.  Por esta vez, el diablo no pudo conmigo.



CURSA EL DIABLE, MARTORELL

 

 

 

 

miércoles, 3 de julio de 2013

Quebrantahuesos 2013




Selénika, Monegros, Trinxacadenes, Cabrilenca, Catllaràs…el año pasado estuvo lleno de buenas e intensas pedaladas. Disfrutamos de todas ellas al máximo y ahora tocaba planificar la temporada 2013. En nuestra cabeza resonaba un nombre mítico, una posibilidad, otro reto con el que soñar y esforzarse para llegar en buena forma y “disfrutar” de su recorrido. Quebrantahuesos btt 2013 nos pareció demasiado interesante y atractiva como para dejarla escapar. Segunda edición, prueba con carácter UCI PRO MARATHON y que daba, a los 20 primeros clasificados, el pasaporte para disputar el campeonato del mundo de la especialidad, palabras mayores.

 
 
 













La carrera estaba programada para últimos de abril. Contando que nuestra inscripción fue efectiva a mediados de febrero, tenía algo más de dos meses para prepararme física y mentalmente. Con un invierno tan lluvioso como el de este año se hacía difícil poder entrenar bien la base. Por este motivo, el regalo de mi cumpleaños fue un rodillo para entrenar bajo techo. Ya hablaré más extensamente, en otra entrada, de este “engendro mecánico” pero os puedo adelantar que está más que amortizado.  BKool se llama el aparatito, 100% recomendable. Hemos sido muy amigos durante el periodo invernal, a pesar de que mucha gente me había advertido de lo aburrido y tedioso de entrenar así. Todo está en la mente (o eso dicen) así que con la motivación por las nubes y algo de fuerza de voluntad pudimos completar un periodo de 8 semanas trabajando el fondo físico. La temporada que viene repetiré el programa de base, esta vez por 3 meses. Los resultados se notan, el cuerpo sufre adaptaciones al esfuerzo, pero no esperes verlas a corto plazo.

 


Las aventuras en solitario son épicas, pero en compañía son…MÁS DIVERTIDAS!!!  Así que nos volvimos a juntar los de siempre, los “tres mosqueteros del btt”  Axel, Eloi y un servidor. Teníamos reservado un Bungalow en un camping a las afueras de Sabiñánigo. El sábado 27 de abril emprendimos la marcha a medio día, parada técnica para comer algo y llegada a primera hora de la tarde a destino. Fuimos a recoger los dorsales y tuvimos la primera sorpresa del día. La Organización del evento, por causas de la meteorología, tuvo que suspender parte del recorrido. La primera ascensión estaba muy deteriorada por las nevadas acontecidas durante la semana y no podían asegurar la integridad física de los participantes. Hicieron un recorrido alternativo y  rebajaron el desnivel positivo acumulado previsto (y menos mal…).

 
 

Nos levantamos la mañana del domingo con muchas dudas en la cabeza, sobre todo de cómo salir vestidos para afrontar aquella aventura. Las noticias decían que en la cima de los puertos estaban bajo cero, el sol no acababa de hacer acto de presencia y la confusión nos comía por dentro. Después de hacer alguna prueba, Eloi y yo salimos de riguroso invierno y Axel, en plan torero, de corto, con manguitos y chaleco. Olé tus pelotas, nen!!!
 
 
 

 

En la línea de salida mucho ambiente, mucho maillot lleno de publicidad, señal que habían unos cuantos “Pros”  dispuestos a darlo todo. Si ponías la oreja, aquello era como la torre de Babel, había gente de muchos países diferentes. Sin acomplejarnos en absoluto sacamos nuestras monturas y fuimos a calentar un poco las piernas. Pudimos saludar a nuestro amigo maño, el señor Royo, piloto ilustre y parte fundamental del Craksracing Aragón (campeonato de karts de alquiler). Tenía a un compañero de trabajo inscrito y se acercó a desearnos suerte (la íbamos a necesitar). También coincidí con el gran Israel Núñez, compañero en el club MartorellBike y ganador de la Titan Desert 2009, entre otras muchas pruebas de renombre internacional. Pero él juega en otra liga, está en primera división y finalmente ganaría, por derecho propio, una de esas 20 codiciadas plazas para acceder al campeonato mundial de la especialidad. Que grande eres macho!!!
 

 























Salimos, para variar, en la cola del pelotón. Es un clásico, así nos curamos en salud y disponemos de una excusa perfecta para explicar nuestros pobres resultados en carrera (s.c). Nada más salir un pequeño repecho hace estirarse el  grupo numeroso y con ganas de dar pedales. Salimos a carretera para enlazar con una pista muy rápida, llena de charcos (algunos inmensos)  y donde vimos alguna que otra caída. Tras otro tramo de asfalto llegamos a una dura subida. Supongo que estaba pensada para hacer una primera criba seria del personal, pero arriba había un tapón de tres pares de narices. Todo el mundo parado, porque empezaba un senderito sube-baja, tipo single-track y el acceso era muy estrecho, demasiado. Creo que la organización tuvo que poner otra subida más larga antes, porque allí todo el mundo perdió más de media hora. Los Pros pasarían muy estirados, pero los “populares” vamos en rebaños y luego pasa lo que pasa. Allí me reagrupé con Eloi, hicimos casi todo el camino juntos, hasta la subida final.


 

Después del senderito nos esperaba una bajada muy técnica, llena de piedras muy grandes y afiladas, ideales para dejarte la clavícula…y algún diente en caso de caída. Ahora vuelve a tocar pista rápida hasta llegar a la segunda trampa del día. Había que cruzar un río, pero no había paso habilitado.  Tampoco había miembros de la Organización, tan solo un motorista sentado en lo alto de una roca viendo como las pasábamos putas intentando cruzar. Menos mal que los bikers somos gente solidaria. Solo así se explica cómo teníamos que dar un salto de más de metro y medio para pasar a la otra orilla y luego pasarnos las bicis por el aire. Aventura pura.

 
 
 
 
Seguimos llaneando hasta una población con cuatro casas. No recuerdo el nombre, pero sí el empedrado de sus calles, enorme!!!  Que duro fue pasar por allí, con las piernas como estacas del sofocón que nos habíamos pegado para recuperar el tiempo perdido en aquel senderito…  Tras remontar un pequeño desnivel dimos cuenta de un divertido caminito, cerrado por la vegetación, que nos llevó a uno de los avituallamientos  previstos por la Organización. Aquí los voluntarios estuvieron de 10. Ofrecían aguantarte la bici, traerte comida, informarte de los kilómetros que quedaban. Esa es la parte que más destacaría, el trabajo desinteresado de los voluntarios. Por una camiseta de recuerdo se dejan la piel y las fuerzas para que los participantes lo pasemos bien. Por eso es tan importante no participar NUNCA en una prueba sin el correspondiente dorsal. Tengamos respeto por los demás.


 

Un plátano y medio después, estábamos en marcha de nuevo. Llegamos a una población muy grande, creo que era Biescas. Allí, en medio de una plaza dura, estaba el amigo Royo con su cámara de fotos. Nos pusimos muy contentos de verle y nos hizo unas instantáneas para recordar el momento. Gracias Dani!!!! Cruzamos una riera casi seca y tras subir una rampa de madera, empezamos a tirar fuerte en llano. Poco a poco me voy despegando de Eloi con bastante facilidad, solo manteniendo el ritmo. Es ahora cuando recoges los frutos de un entreno ordenado y meticuloso durante el invierno. El trabajo en rodillo daba sus resultados y podía mantener el esfuerzo sin subir exageradamente de pulsaciones. Todo un lujazo para este cuerpo serrano. Empieza una subida zigzagueante que me rompe la cadencia y pongo pie a tierra por primera vez. Las dudas me corroen por dentro, temo quedarme sin fuerzas a estas alturas y todavía queda lo peor, la ascensión a Punta Güé. Llego al próximo avituallamiento exhausto, anímicamente tocado y espero a Eloi. Cuando llega está tan fatigado como yo, pero no duda. “He venido a hacer el recorrido largo y lo voy a acabar” esas palabras me cambiaron el chip y tengo que agradecerle el “empujoncito” que me dio.  Aquella afirmación, arrancada desde el centro del corazón, desafiando al cuerpo y a la mente, me ayudaron a afrontar la subida con energías (mentales) renovadas.
 

 

Empieza la gran ascensión. Después de una dura rampa asfaltada encontramos una pista no muy ancha, en claro ascenso y con muchas curvas, para poder salvar la pendiente. Hasta aquí voy rodeado de ciclistas, hay bastante ambientillo, pero al llegar al cruce con el recorrido corto me quedo más solo que la una. Todo el mundo tira para abajo, pero yo, como Eloi, no dudo y empiezo la subida en solitario, ya que mi rubio y alto compañero de fatigas se había vuelto a descolgar. El terreno enganchaba mucho, había numerosos charcos y barrizales que ocupaban todo el camino. Muchas revueltas y muy poca gente. Pude adelantar alguna posición, encontré a otros parados al borde del camino. Me interesé por si tenían alguna avería, pero me dijeron en tono jocoso que “lo que necesitamos son unas piernas nuevas” El sentido del humor no debemos perderlo NUNCA, sea cual sea el fregao en que nos metamos. Seguimos a ritmo, a mi ritmo de supervivencia y la poca concentración que me queda la pierdo al ver que empieza a llover “en cámara lenta” vamos, que estaba NEVANDOOOO!!!!!   Aquí sí que se dibujó una sonrisa en mi cara. El año pasado, por estas fechas, nos diluvió en la marcha Monegros , ahora nieve ¿y el año que viene, qué?

 

 

Por fin, tras una larga y dura ascensión, pude ver el impresionante paisaje que se me presentaba como premio al esfuerzo.  Aquí sí que se apreciaba el desnivel remontado y los más de 1.500 metros de aquella montaña. Unas fotos para el recuerdo, una barrita entre pecho y espalda y a afrontar la bajada, o eso creía yo… Tras bajar a gran velocidad no más de 2 Km me encuentro una pared casi vertical. Buf, a caminar toca, arrastrando la bici que parece haber engordado unos cuantos kilos desde la salida. Llego a un punto donde había un equipo de rescate, de unas 4-7 personas vestidas de naranja y con una camilla de salvamento. Aquello me olió a chamusquina y puse ojo al parche. Allí empezaba una terrible bajada con mucho desnivel. Como me precedía un grupo de ciclistas vascos, decidí esperar y ver como empezaban a descender. Lo tuve claro cuando vi al primero de ellos salir por orejas haciendo la conocida “catapulta infernal”  Pie a tierra, al menos en los primeros metros de barranco. Montamos de nuevo y aquello sí que fue “enjoy” como dicen en mi club. Bajada single-track con mucha piedra suelta, técnica  y con revueltas cerca del precipicio. Vistas alucinantes, más si pensabas que había que llegar allí donde las personas parecían puntos…

 
 
Una vez abajo,  la confianza en mí mismo había crecido enteros. Sabía que lo tenía en el saco, que la carrera la tenía en el bolsillo. Nueva parada para hacerme unas fotos con las montañas nevadas de fondo y a apretar el culo de nuevo encima de la bici. Pero esta carrera tenía más trampas que una película de chinos y llegamos a la traca final. Tuvimos que pasar un río enorme, enmoquetado con unas pedazo de piedras (cantos rodados)  que casi no podías dar pedales. Lo bueno es que tenías que pasar por allí sí o sí. La pregunta a estas alturas de pedalada era ¿hacía falta hacernos pasar otro río y llegar calados hasta los huesos? No hubo tiempo para pensárselo mucho, piernas mojadas hasta las rodillas y con un par. Pasamos por una ermita muy chula y empezamos a remontar dirección Sabiñánigo, hasta llegar a un pequeño circuito señalizado que daba paso a línea de meta.
 

 











Muy contento de poder terminar una prueba tan dura y exigente. La alegría interior contrastaba con la imagen desoladora de la zona de llegada. Habían habilitado unas gradas donde solo estaban Axel y los padres de Eloi. Ni rastro de megafonía, el camión del pódium cerrado, nada de animación, ni tan solo la tarde gris ayudaba. El único consuelo que tuvimos fue una taza de caldo caliente y una bebida energética. Escaso, preocupante y patético. He participado en marchas con un coste de inscripción mucho menor y al final del recorrido te han obsequiado con una camiseta de recordatorio, te han dado de comer un bocadillo y unas bebidas (sino un menú completo) prensa deportiva, etc. Una prueba, a priori, con tanto nombre como la Quebrantahuesos (supongo que su hermana mayor será diferente) no puede ofrecer como obsequio un bote de plástico con publicidad del principal sponsor  y un vasito de caldo caliente. Que menos que, después de acabar tan exigente recorrido, tener un recuerdo como finisher (diploma o medalla que lo acredite) y algo de comida caliente y consistente que llevarte al cuerpo. En este evento he tenido la sensación de que les hemos pagado la carrera a los ciclistas profesionales. Si la prueba está abierta a ciclistas populares la Organización también los tiene que tener en cuenta, mirar por su confort y cuidarse de su atención.  Algo decepcionado en este aspecto, espero que se pueda mejorar en años venideros. Un evento de estas características da mucha vida a una población y deja mucho dinero en turismo (alojamientos, comidas, gastos varios) como para perder participantes en futuras ediciones.
 

 

Como siempre, os dejo con el enlace a la página oficial del evento, al track grabado por mí y a un video resumen de la carrera. Hasta la próxima aventura!!!

QUEBRANTAHUESOS 2013


 

sábado, 13 de octubre de 2012

SELÈNIKA 2012







Todo empezó con un Wattsapp (o como se escriba) de un amigo. El bueno de Axel es un adicto al deporte. Toca todos los palos, natación, karting, running y la btt. Siempre va buscando pedaladas que podamos compaginar con nuestras agendas, pero con un denominador común; el tío siempre busca una más dura que la anterior. Y  nos propuso hacer La Selènika 2012.

 

He estado a punto de perderme esta marcha, pero gracias a la cabezonería de Axel y a la ayuda de Josep Maria Ferrer Alòs (un miembro de la Penya Ciclista Navarcles) hemos podido participar. Destacar que la Organización del evento ha sido excelente, muchos voluntarios repartidos en los controles, avituallamientos, salida y muy buena señalización del recorrido (estrenaban placas). El trato a los bikers ha sido excelente y, a pesar de una inscripción elevada, no sufrimos apenas colas o esperas en los trámites a la llegada ni en la meta. Se nota que llevan muchas Selènikas a las espaldas…




 
Para afrontar con éxito la marcha, debía poner a punto la máquina. Llevaba una mala racha, en las dos últimas salidas dos llantazos consecutivos y cámara reventada. Por este motivo, aconsejado por mi entorno, me aventuré a cambiar las cubiertas de la bici (unas Hutchinson Python que son muy rodadoras, pero no recomiendo a nadie por su poco grip lateral) y cambiar a sistema Tubeless. El neumático trasero estaba claro, un gran consenso por el Larsen TT  2.0 de Maxxis. Delante opté por montar Kenda Nevegal 2.1 aunque quedará pendiente probar las High Roller y las Captain, todas ellas con buenas críticas. En este punto, agradecer a Santi de Cicles Esparreguera por el trabajo bien hecho al tubelizar mis llantas, unas Mavic CrossRide Disc, sin fugas de aire hasta la fecha.
 
 
 














 



Axel vino a dormir a casa para poder ir juntos. Le hice dormir en el sofá, para ver si su rendimiento bajaba en carrera y le podía mojar la oreja al día siguiente. ¡¡¡Ni por esas!!! El tío está muy fuerte, seguramente será por ese “pastel energético” que ha aprendido a cocinar… Entre preparativos se nos fue el tiempo y solo pudimos dormir unas 4 horas. Tras un desayuno rápido montamos las bicis en el Altea y pusimos rumbo a Navarcles.
 
 


 
 

Aquello estaba a petar. Tuvimos que aparcar donde Cristo perdió la alpargata y llegamos justos a la salida. Menos mal que la Organización fue ágil en la entrega de dorsales y llegamos antes de la traca que anuncia el comienzo. Sufrimos mucho tráfico durante toda la pedalada. El estado de la pista tampoco facilitaba la labor. El sábado se tiró todo el día lloviendo y el domingo nos hartamos de sortear charcos (algunos no había más remedio que pasarlos por medio) y tragar barro, pero menos que en Monegros ¿eh?

 
 

Los primeros 10 Km los hice junto a Axel, después el empezó a remontar y yo a intentar seguirle, pero el elevado tráfico que había imposibilitaba adelantar con un mínimo de seguridad y llegó un momento en que nos cortamos. Entonces decidí ponerme un ritmo y empezar a plantear la marcha en función de mis posibilidades. Quedaban muchos kilómetros por recorrer y muchos metros que escalar. Tras rodar por pistas más o menos cómodas llegó la hora de subir el Coll de Lligabosses, bonito paisaje que nos daba la bienvenida al Parc Natural del Montcau. Aquí el trazado se empezaba a poner duro y las vistas eran espectaculares, lástima que pillamos algo de niebla/nubes bajas y no pudimos disfrutar mucho de ellas. Tras una breve bajada, subimos el Coll de Descàrrega donde al coronar nos hacían una foto, la foto que podéis ver en el diploma que nos entregaron al finalizar. La anécdota es que había un cartel, metros antes, que anunciaba la inminente toma de la fotografía. ¿Sería para que nos pusiéramos guapos?



Para entonces llevábamos más de 700 metros de desnivel acumulado en 25 km. Empezamos a bajar por una trialera accesible, pero que organizó unas colas considerables. Es lo que tiene salir tan atrás. Recuérdame Axel que no te deje dormir tanto la próxima vez!!!
 
En el siguiente video del usuario de Youtube Carles Talens Sebastià veréis la salida de los participantes de la Selènika 2012. Nosotros salimos en el minuto...4.35!!!!  Tan atrás, "nunca mais"
 
 
 
 Después llegamos al primer avituallamiento del día en Sant Llorenç Savall. Empezó a salir tímidamente el sol, cosa que invitaba a despojarse de los manguitos (en la salida hacía frío, estábamos por debajo de los 14 grados). Llenamos la “joroba” de agua y seguimos nuestro camino.

 

Tocaba afrontar la subida más dura, 8 km para ascender unos 500 metros de desnivel y coronar en el Serrat de les Pedres. Aquí había una serie de repechos con una elevada pendiente. En uno de ellos perdí el equilibrio y me obligó a poner pie a tierra, con tan mala suerte que me hice una distensión en el abductor de la pierna izquierda. Tocaba ser cautos y levantar el acelerador un poco más, para asegurar ausencia de molestias. Tocaba bajar por una pista y remontar un poco para llegar al siguiente control, pero aparecieron los primeros problemas mecánicos. Tanto vadeo de charcos, tanto barro hicieron que la transmisión se resintiera. Me quedé sin los dos piñones más grandes y la cadena chirriaba por falta de lubricante. Si a eso le sumas la gente que veías partir cadenas…
 



Llegué al avituallamiento de Uixols y en vez de comer me fui directo a la asistencia. El desviador delantero rozaba con la cadena. El barro acumulado en el cuadro dificultaba el retroceso del mismo. Con un palo quité la tierra que pude, escupiendo agua a presión limpié la transmisión y con una hoja sequé la cadena. ¡A grandes males, grandes remedios! Me pusieron aceite y en marcha de nuevo. Este tramo fue bonito. Hicimos un senderito en bajada, muy ratonero y húmedo. Una raíz traidora casi hace que bese el suelo cuando perdí la rueda de delante, menos mal que me agarré a un árbol y salvamos los muebles.

 

Tras un nuevo sube-baja rompe piernas llegamos al siguiente control situado al lado de un campo de fútbol, en Castellcir. Decido ponerme de nuevo los manguitos. El día continuaba nublado, el cuerpo sudado y la bajada prometía ser larga, había que protegerse del frío. Aquí sí que me hice una foto (de las pocas que tengo) volvimos a repostar agua y engrase de cadena “preventivo” Las piernas empezaban a doler, el cuerpo pedía descanso, pero debíamos seguir adelante, nos quedaba casi la mitad de la carrera.

 


La bajada fue rápida, con mucha losa de piedra cortada que ocupaba todo el ancho del paso. Los brazos y la suspensión trabajaron de lo lindo, los tríceps se llevaron un buen entrenamiento, al igual que las piernas, intentando absorber las irregularidades del terreno a gran velocidad. Los reflejos no estaban muy frescos y había que medir muy bien las frenadas y la trazada para no irnos largos en las curvas. No hubo descanso y la concentración fue fundamental para no irte al suelo.

 

Llegamos a la última parada antes de meta, Monistrol de Calders. Allí se me acercó un ciclista para pedirme prestada la bomba de aire. Iba con cámara y había pinchado 2 veces. Entonces recordé que yo llevaba Tubeless y se los aconsejé encarecidamente, como si le conociera de toda la vida. Es el compañerismo de los bikers!!! Allí me comí los mejores plátanos que he comido en mi vida. Eso o llevaba más hambre que el perro del afilador, que solo comía chispas…
 



Empezamos a subir la Collada de Mussarra y ganar otros casi 300 metros para terminar con las ascensiones. 7 km de sufrimiento, de escuchar a tu cuerpo, de pensar en la meta, de disfrutar de lo conseguido…y de meterme un gel entre pecho y espalda!!! Me supo tan bien como los plátanos, síntoma que el cuerpo quería Fuel. Era de limón, de la marca Nutrisport. Creo que compraré más, JA JA JA.

 

Coronamos y nos lanzamos a devorar los últimos 12 km en franca bajada, según la altimetría. Empezamos por pista ancha y con buen firme, pero nos tenían preparada la traca final. Un último senderito “single track” con un cortado a nuestra izquierda que no permitía errores. Aquí casi me voy al suelo por 2 veces, llegando a sacar el pie izquierdo de los automáticos para guardar el equilibrio. Se termina el sendero y llegamos al pueblo. Lo bonito que es encontrarte a gente, en su mayor parte familiares y amigos de algún participante, que te dan ánimos y te aplauden a su paso. Para algunos será una chorrada, pero para mí es un momento mágico que te hace sentir bien…

 


Lo demás es historia. Axel me estaba esperando en meta, comimos, recogimos los obsequios (unas bermudas con el Logo de la prueba) y lavamos las bicis. Todo sin el más mínimo percance y con la espera justa. No sé como estaría el tema de la ducha, nosotros preferimos volver a casa y reponer fuerzas allí.




A la llegada me enteré, vía e-mail de los organizadores, que el vencedor de la carrera fue un tal Israel Núñez, del equipo Massi y perteneciente al Club Martorell Bike, el mismo club del que soy miembro. El es la punta de la flecha, yo las plumas del final. Completó la prueba en 4 horas y 15 minutos a una media de 22 Km/h.  “Solo” me sacó 3 horas y 45 minutos es un crack, humilde y trabajador. Te lo mereces Isra!!! Espero poder felicitarte en persona. Os dejo un video para que lo podáis conocer mejor.
 
 
 
A continuación os dejo los links del Track grabado por mí durante la pedalada, de la clasificación general y de la web oficial de la Selénika, por si otro año os decidís a participar. Creo que merece la pena, tanto por su dureza, por sus paisajes y por su organización.
Clasificación general

Web Selènika

Selènika 2012 by Luichi_CR de luichi_cr en Garmin Connect: Detalles



Antes de acabar os dejo un EXCELENTE video montado por el grupo  Qks de Llum  con la colaboración de la Penya Ciclista Navarcles El video ha sido subido a Youtube por el usuario 11redir



P.D. Axel, espero que vayas preparando el siguiente objetivo. Ya sabes que no podré contigo, pero al menos lo intentaré.

miércoles, 4 de julio de 2012

La Catllaràs 2012.


Este año no la podía dejar escapar. Mi gran amigo Antoine me había hablado maravillas de esta pedalada. Su recorrido, que discurre por un PEIN (Parc Especial Interès Natural) sus paisajes, lo exigente del terreno, su buena organización, la “botifarrada” y el bañito en la piscina tras el esfuerzo eran razones de peso para hacer la inscripción anticipada. Además, quería compartir con mi familia este nuevo “vicio” que es la bicicleta de montaña y empecé a planificar un fin de semana ideal.



El plan era llegar al destino el sábado después de comer, hacer noche y al día siguiente, mientras el papi se mete entre pecho y espalda un montón de kilómetros, la familia le espera en la piscinita, relajadas y recibiendo el verano como se merece. Pero la climatología está por encima de cualquier planificación familiar y se encargó de arruinar la jornada perfecta.



El sábado llegamos a Sant Julià de Cerdanyola por la tarde. Es un bonito pueblo situado al norte de Berga, en un valle, en la comarca del Berguedà, a unos 960 metros de altitud. Nos alojamos en una casa rural, Cal Arderiu se llama. La mestressa Rosa y Joan nos hicieron sentir como en casa, desde aquí nuestro agradecimiento. Alojamiento muy recomendable para ir a pasar unos días de tranquilidad y recargar pilas en un entorno de gran belleza. Cena ligera, sobremesa entre amigos y a la cama, que nos esperaba un día exigente.



Llegó la hora. Las previsiones daban lluvia y fuertes tormentas desde la madrugada en toda Catalunya, pero en Sant Julià parecía que el clima nos respetaría…por poco tiempo. Nos ponemos en el arco de salida. Por primera vez salimos en primera fila, no me lo creo!!!  Es lo que tiene hacer noche en el mismo lugar de la pedalada, un lujo asiático. La salida se marca con una estruendosa traca, después del sorteo de una pedazo de GIANT de carbono (¡¡¡enhorabuena al premiado!!!). Antoine, Axel, Joan y yo a por La Catllaràs 2012.



Tras callejear por el pueblo empezamos una dura subida de hormigón. El grupo sale con ganas y nos van pasando ciclistas por todos lados. No problem!!! Sabemos que debemos marcar un ritmo, nuestro ritmo, si queremos llegar al final de la marcha en condiciones. Nuestro objetivo son más de 40 Km. y un desnivel positivo acumulado de 1750 metros, que no es moco de pavo. Dejamos atrás el camino semiasfaltado y empezamos con pista, en claro ascenso y marcando unas revueltas que nos obsequian con unas vistas de Sant Julià muy bonitas.



Ahora toca bajar, llegamos a un control y nos hacen escoger entre seguir por pista o girar a la izquierda, donde un cartel rezaba “corriol tècnic” ¡¡¡Allá vamos!!!!  (Hago un inciso para destacar lo bien indicada que estaba en todo momento la ruta) Tras el senderito una pequeña subida nos lleva al primer avituallamiento del día. Reponemos algo de fuerzas y reunimos al grupo. Axel y Joan lo tienen claro, van a por el recorrido largo. Antoine, afectado por un serio catarro  se plantea hacer la media, aunque se equivocó e hizo la MEGA…CORTA. Por mi parte estaba dubitativo. Quería hacer el recorrido largo, pero la meteorología y las malas sensaciones vividas en el entreno semanal me hacían ser cauto. Todavía tenía tiempo de pensármelo…






Empezamos de nuevo a subir. Aquí no hay lugar para el recreo, o subes o bajas. Y esta es la subida más continuada del recorrido. El desnivel ya te hace trabajar encima de la bici, pero lo que de verdad te castiga es la cantidad de piedra que hay en el recorrido. Piedra de todo tipo,  tamaño, color y formas. Soñé con piedras el domingo. La única superficie lisa que encontramos fueron los prados de alta montaña y un trocito en el segundo senderito. Llegamos al segundo avituallamiento. Allí me esperaron Axel y Joan. Aquí sí que tocaba decidir. O bien a por la media o aceptar el reto de la larga. La Mega estaba fuera de mis posibilidades, tal vez otro año mejor preparado…



De los cobardes nunca se escribió nada. No había ido hasta el Berguedà para perderme esas vistas fantásticas desde sus cumbres o disfrutar de los senderitos técnicos en bajada. Animado por Axelito y Joan me lío la manta a la cabeza y continuo la ascensión. Dura subida, interminable alfombra de piedra. Lástima de las nubes bajas y el día nublado, porque no pude ver las preciosas vistas que tenía delante. En la lejanía se apreciaba el valle, pero el clima nos la volvió a jugar. Una vez arriba, barrita de cereales para el cuerpo y bajamos por pista muy rápida, hasta llegar a una Masía donde tenemos un nuevo avituallamiento. Me lleno la “chepa” de agua de la casa y empieza a llover. Ha tardado, pero “ja la tenim aquí”



Me pongo el chubasquero y empiezo a subir. No sé que me ocurre, pero me siento fatal, ahogado, como sin fuerzas. El terreno se vuelve más abrupto, más roto y ahora hay que buscar la trazada ideal para no perder tracción. Pero yo sigo agónico. SOLUCIÓN: Chubasquero a la mochila y si cae agua ¡¡¡déjala correr!!! Vuelven las buenas sensaciones y empieza la zona, para mí, más bonita del recorrido. Nos encontramos a unos espectadores de excepción, las vacas que pastorean a su aire, ajenas a los cientos de bikers que vienen a visitarlas. No puedo resistirme a bajar de la bici y hacerme unas fotos. Y cuando comento la jugada con otro participante me dice “pues espera a llegar al Pla de l’Orri, verás hasta caballos” Vi uno y gracias, pero no porque no los hubiera, sino por la maldita niebla.



Llegamos arriba. Un prado verde, en pendiente, se intuye a mi derecha. Un caballo blanco nos da la bienvenida. De entre las nubes aparecen unas figuras humanoides. Son los voluntarios que esperan pacientes la llegada de los ciclistas para ayudarles y guiarles en este terreno. Me quito el sombrero ante ellos. Las condiciones eran muy malas, tanto de temperatura, humedad como de visibilidad. Pero allí estaban ellos, aconsejando prudencia en la bajada. Lástima de nubes, por las fotos de Internet he podido ver donde estaba y el paisaje es hermoso…



Las condiciones de visión me hicieron conectar la luz roja de la tija sillín, para ser visto y no ser arrollado por otro participante. La bajada fue muy variada, hasta tuvimos que sortear una valla de alambrada. Gracias al compañerismo entre bikers, nos pasamos las bicis por encima y asunto arreglado. Al final nos topamos con un nuevo avituallamiento (ya he perdido la cuenta). Los voluntarios nos animan. Nos dicen que lo peor ya ha pasado, ahora a disfrutar con la bajada y afrontar el último esfuerzo. Las caras denotan cansancio, pero también satisfacción por haber llegado hasta allí.







La pista rápida de bajada hace que me pase unos 30 metros de un cartelito a derechas que vuelve a decir “corriol tècnic” Me vuelvo a parar y la duda me asalta de nuevo. Las fuerzas van justas, pero algo me dice que aquel cartel oculta algo bonito, especial, divertido… En eso que llegan 2 bikers que no dudan en meterse por allí. Solo me daba respeto, pero en compañía decido afrontar la bajada más técnica y divertida del recorrido. Menos mal que no me la perdí, fue ¡¡¡FANTÁSTICA!!!! Bajada rápida, pendiente considerable, estrecha, pasando 2 ríos, sorteando árboles, raíces, el paraíso del ciclista de montaña, “enjoy pal cuerpo”



Llegamos al último avituallamiento. Unos trocitos de sandía nos alegran el día gris y podemos hablar, de nuevo, con los organizadores. Nos cuentan anécdotas de otras ediciones y nos animan a superar los poco más de 9 Km que quedan hasta la meta. Una sonrisa se dibuja en mi cara. Ya lo tengo hecho, me digo a mi mismo, cuando unas horas atrás dudaba de mi elección y de mis fuerzas. Pero todavía quedaba alguna adversidad por superar.



Al pie de una fuente, subimos con la bici al hombro una subida rota e imposible, que va a dar a una pista más ancha, repleta de raíces y trozos de troncos talados, supongo que por tareas de limpieza de cara al verano y como prevención de riesgo de incendio. Empiezo a tirar, me veo fuerte por primera vez en toda la pedalada, la poca distancia hasta la meta me da alas, pero empiezo a notar rara la dirección. Estaba perdiendo el neumático delantero por un pinchazo. La duda era ¿reparar o inflar y ver hasta donde aguanta?  Segunda opción y para arriba. Un cartel muy simpático nos anuncia la “última pujada” y se hace dura de verdad. Al coronar paramos de nuevo a inflar el neumático, para afrontar la bajada con garantías y seguridad.



Bajada rápida, muy rápida, rozando los 50 km/h. Plato grande y pedaleando como un poseso en busca del pueblo. Muy a mi pesar, ignoro el último senderito opcional a mi izquierda, no era cuestión de pinchar y tener un accidente bajando una trialera. A media bajada paro de nuevo. Escucho un ruido desde hace unos kilómetros pero no sé de donde viene. Al final doy con él. El porta bidón lo llevo colgando, así que no queda más remedio que parar y apretar los tornillos de sujeción. Seguimos bajando y justo antes de llegar al asfalto, una curva de izquierdas donde casi me voy al suelo (he de cambiar la cubierta delantera pero YA) y llego a meta, donde me estaban esperando mis compañeros de aventuras.



Esto es lo mejor de las pedaladas, poderlas hacer con amigos y comentar la jugada en meta. Este fin de semana creo que he invertido los mejores 10 euros de mi vida. Con ellos he tenido derecho a hacer la pedalada, parar en los “tropocientos” avituallamientos, un buff muy guapo de regalo, un bocata de butifarra muy bueno (me faltó la cervecita) pude lavar la bici y me dieron un masaje recuperador en las patas gracias a un equipo de fisioterapeutas en la llegada. Y no nos dimos un baño en la piscina municipal porque el tiempo no acompañó. ¿Se puede pedir más?










Dar las gracias a la organización del evento, desde los voluntarios, las vacas del camino, y los caballos hasta la cruz roja, pero especialmente al presidente de la sección  ciclista de la entidad “Amics del Catllaràs” en GEPI. Intenté saludarle en persona, pero estaba muy ocupado coordinando la pedalada. Fue muy amable respondiendo todos y cada uno de mis e-mails sobre las dudas que tenía de la prueba. Otro año repetiré, seguro, pero no será por el regalo, ni por el masaje, ni por la piscina, sino para poder disfrutar de sus paisajes, esos que se me han negado este año por culpa del mal tiempo.






Ahora sí, os dejo con los datos de la pedalada y algún enlace de interés:



42 Km con un desnivel positivo acumulado de 1750 metros.


Tiempo invertido 4h. 52 minutos de los cuales 40 minutos parado.


FC media de 158 ppm y una FC máxima de 184 ppm.


Cadencia media de pedaleo 65 ppm






La Catllaràs 2012 by Luichi_CR de luichi_cr en Garmin Connect: Detalles